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27
Ene

Encuentro en Sicilia

Texto redactado días antes del encuentro internacional en Sicilia, Italia. Actividad organizada por el Maestro Giuseppe Bonaccorsi.

“Agli amici che incontreremo questo fine settimana. Vi mostro una parte della mia filosofia di vita e come assumo il gioco venezuelano di armi.

Assumendo la ricerca dell’origine delle mie paure e della mia violenza; capire che “la violenza” è una forza vitale che possiamo adattarla comprendendo la sua origine primitiva e spingendo la sua energia in termini di trasformazione di se stess..”.
frammento della scrittura in spagnuolo.

Durante años la práctica de artes marciales la he conjugado con el explorar el cuerpo, comprender que puedo hacer desde los físico asociado al performance art y la investigación.

Entenderse a sí mismo como un organismo que contiene y proyecta lo social ha sido un proceso de revelar que hay dentro de mí de esos espacios donde nos desenvolvemos y que a su vez nos envuelven de signos, significados y significantes.

El proceso hoy me lleva a preguntarme cosas en torno a la defensa y a la integridad física, pensar y sentir la violencia y el asumir el portar un fiyo; en la cultura Argentina, cuchillo pequeño usado por los gauchos, el vocablo viene de fiyingo, castellano antiguo.

Me pregunto: ¿Por qué portar un arma? ¿Cómo portar esa arma? ¿Qué busco? ¿Qué espero? ¿Qué debo hacer con el fiyo? ¿Por qué lo necesito?. O ¿Porque necesito portar un arma?

Problematizar y encontrar las respuestas es una experiencia de cada quien. Experiencias que vivencia el ser a través del escudriñarse y conocerse para ocuparse de sí.

Escudriñar el ser en su integridad es una forma de vida que me ha enseñado el Juego de Armas Venezolano y la conjugación de disciplinas filosóficas y artísticas, así como los estudios de performance e interculturalidad.

Indagar es un factor del proceso creativo que he transitado los últimos años y el cual valora el proceso más que el producto final.

Ese investigar se soporta en el exponerme a mí mismo ante mi propia mirada critica y objetiva de mis propias singularidades, virtudes y sobre todo mis miserias; es ese el proceso que realmente genera una corporalidad defensiva.

Portar un cuchillo, navaja, bastón o palo, así como manejarlo majestuosamente con alta destreza motora, no garantiza que estés preparado para una situación de vida o muerte (en lo personal creo que nuestro andar jamás nos prepara para el morir y es ese el trabajo real de una vida o varias), ni tampoco empuñarlo con dignidad y responsabilidad.

La lógica del mercado, los imaginarios colectivos producidos donde la guerra genera héroes e historias a engrandecer la superioridad basada en una cultura de la muerte, o la supremacía por la fuerza, la conquista; no es el legado que quisiera dejarle a mis sobrinos y nieta, de allí el confrontarme a mi mismo.

Es por esto, que iniciar un camino de introspección de uno mismo asumiendo lo doloroso que puede ser, lo difícil que es desnudarnos ante nuestros propios egos y todas las contradicciones que eso implica; es la senda que he decidido caminar.

Concebir esta forma de caminar en la vida es consecuencia de profundizar e intentar trascender lo aprendido del juego de armas venezolano; fundamentos como: Presentar el cuerpo para protegerlo, exponerlo dando blanco al otro u otra frente a uno, es una noción fundamental de la defensa y las estrategias y tácticas a desarrollar en los terrenos de la Riña. El fundamento de exponerse, presentarse y dar ese blanco; ha generado un proceso en los últimos años que ha trascendido. La introspección, la narración de uno mismo es a lo primero que debemos exponernos, mostrarnos es a nosotros mismos a través de procesos de reflexión critica y creativa que permita la evaluación de nuestro propio comportamiento, de nuestras expresiones cotidianas. Preguntarnos: ¿en que se soportan esas expresiones? ¿De dónde provienen determinadas conductas, y formas de relacionarnos?

Caminar teniendo como brújula este fundamento ha transformado el proceso de entrenamiento físico y aprendizaje del Juego de Armas Venezolano en un proceso de exploración y resignificación de mi propia psicología, emociones y comportamientos, de valorar y comprender otras maneras de codificar actuaciones, el proceso de entrenamiento es permanente, es una forma de vida que tiene una dimensión psicofísica que en expresiones culturales y contextos determinados valen más que tener fuerza o velocidad en una situación de riesgo físico.

Asumir la búsqueda del origen de mis miedos y mis violencias; comprender que “la violencia” es una fuerza vital que podemos apropiarnos de ella comprendiendo su origen primitivo y canalizando su energía en función de la transformación de uno mismo, es el performance más complicado de gestar, pero es el que equilibra la relación entre lo singular y lo social.

Es oportuno resaltar que epistemológicamente, la palabra “violencia” proviene del Latín Violentia y comparten raíz con vigor, fuerza, y se compone con el vocablo Olentus (abundancia). Podríamos inferir que violencia es Vigor en Abundancia. Relacionado a Vital.

Lo primero con lo que me encuentro es que muchas veces la primera agresión violenta que generamos es hacia uno mismo y luego a las personas cercanas. Evadirnos, dispersarnos de lo que contenemos adentro es una agresión a nuestro propio desarrollo y plenitud como seres humanos, al igual que el desbordar nuestro hacer por conseguir los sueños o metas auto definidas y arrollar la otredad que nos envuelve y nos define como singularidad es otra forma de agresión.

Las reflexiones presentadas aquí suenan fáciles de enunciar, pero ha costado sangre en un duelo a cuchillos con mi otro Roberto (infinitos yo que se guardan en mí) se ha convertido en materia para la creación de nuevas formas de relacionarse con otras personas, de comprender los comportamientos que otras personas desbordan sobre uno y los seres queridos.

En los últimos meses este juego de armas ha empezado a jugar con interrogantes que llevo dentro. Creo que ese proceso de preguntar y responder se constituyen realmente en el arma que necesito portar, da origen al Cuerpo Defenso.

La filosofía surge de esta búsqueda de respuestas a múltiples interrogantes acerca del sentido de la vida, podría decir: Que me conducen mis curiosidades. Es desde aquí que el proceso creativo por el que transito asocia diversas disciplinas y perspectivas filosóficas.

Esto responde a generar mi propio andar y hacerme el encontradizo para luego compartir lo aprendido.

R.S. agosto 2017.

27
Ene

La Llamada

17
Ene

El Duelo con Cuchillos y su Transitar en el Cuerpo

Il duello del coltello e il suo transito nel corpo

Roberto Santaella/ Jugador del Patio de Jebe Negro. Fotografía de Geronimo Tepedino. Juego entre Daniel Perales y Roberto Santaella.

“… Il duello inizia nello sguardo dell’altro, nel respiro, nella tensione generata dal non perdere di vista chi è piantato “sembrando bolas”di fronte all’altro, con la morte in mano”.

Al iniciar este camino para comprender el juego de cuchillo venezolano hemos realizado diversas prácticas, intercambios, registros y documentación sobre lo que implica empuñar un cuchillo y encontrarse frente a su punta a cuerpo desnudo.

Difícil situación que confronta a la carne pero ante todo a la mente y las emociones.

El miedo al corte, al sangrar nos recuerda lo efímero de la vida, lo frágil del existir, pero al mismo tiempo nos revela lo versátil de nuestro cuerpo, sus capacidades de adaptación y de comprender y ordenar en milésimas de segundo ese terremoto de emociones y sensaciones que tensan nuestras vísceras y sustentan el universo simbólico que guarda nuestra corporalidad para accionar salidas, quites, paradas, esgrimir y cortar.

Es importante destacar que el duelo conlleva una carga de violencia y sorpresa, de angustia que poco se encuentra en los espacios de confrontación física controlada, espacios donde se regula la violencia y se enmarcan en lo deportivo.

La parada o volteo es suscrita por un conflicto, por uno irreconciliable que desborda lo emotivo en lo físico. Entendiendo esto es menester ser responsables en el cómo se maneja uno mismo en una situación donde el arma es develada y empuñada con el propósito de poner fin al respirar y acabar con la vida misma.

El duelo con cuchillos es un problema donde el componente físico se moviliza desde la emocionalidad, el duelo inicia en la mirada del otro, en la respiración, en la tensión que genera el no perder de vista a quien se planta “Sembrando Bolas” de cara al otro, con la muerte en la mano.

Lo primero a considerar y definir es que la Parada o Volteo es un componente del sistema de armas que en Venezuela se desarrolló a los largo de una historia de batallas, guerras independentistas, cárceles, guerrillas y la necesidad de proteger los contenidos que el cuerpo alberga.

El cuerpo es considerado desde la pobreza o desnudez como la única ventaja estratégica y táctica para el combate, esto deviene en diversas corporalidades, “cada quien juega con el cuerpo que tiene” este sistema abarca el garrote o palo, el uso del cuchillo, del machete, la lanza y el cuerpo desnudo. En cuanto a técnicas y ángulos de ataque o de quites, la relación del arma con su objetivo es determinado por el cuadro, pilar de todo el sistema.

Al integrar los diversos esquemas (cuadros/diagrama delineado en el suelo) de desplazamientos se origina una comprensión del espacio y cómo ubicar a través de los desplazamientos en terrenos seguros nuestra corporalidad frente al oponente, posibilitando evadir los ataques como también estar bien plantado para poder realizar ataques efectivos hacia el oponente.

Principios y conceptos se conjugan para originar lo que consideramos el sistema de juegos venezolano.

La conjugación de las posibilidades del arma depende de las capacidades de comprensión de los terrenos de la pelea y de la corporalidad del Defenso (hombre o mujer con capacidades de lucha).

Un elemento del sistema de armas venezolano y que es un común en los sistemas de lucha latinoamericanos es el instinto y el jugar; esto define el cómo asumir la enseñanza, el método que se aplica para desarrollar un performance de la defensa.

Ese instinto no es el impulso descontrolado, todo lo contrario, es el impulso comprendido, asentado en la corporalidad a través del proceso del jugar el sistema de armas.

El instinto se desarrolla mediante un apropiado trabajo de reconocer los terrenos de la pelea, la capacidad de movernos con fluidez y soltura de una distancia a otra, pero sobre todo en comprender el sentir al otro u otra de cara a nosotros; es por ello que la
mirada, es el conductor de toda la situación. La conexión bioenergética a través de la mirada nos muestra emotividad, paradigmas emocionales que se presentan en el cuerpo y que se manifiestan en la gestual de los duelistas, en los movimientos, develando intenciones, malicia, propósito, etc.

La gestualidad se soporta en códigos socioculturales que se aprenden en el desenvolverse cotidianamente en determinados espacios y situaciones. Este proceso de comunicación no verbal se sustenta en el envío y recepción de mensajes sin palabras. Los mensajes pueden ser comunicados a través de gestos, lenguaje corporal o postura, expresión facial y el contacto visual.

Por medio de la mirada hay un monitoreo continuo de lo que hacemos y de lo que nos rodea.

Entendiendo los elementos y conceptos antes mencionados se va componiendo una corporalidad, que como dice Merleau Ponty– es cuerpo vivido, cuerpo animado, cuerpo en relación con el mundo, es Cuerpo Defenso, que se planta a Sembrar Bolas, presentando la diversidad de su presencia a través de su mirada, de sus instintos educados.

Este cuerpo y su corporalidad transita de manera continua un proceso de escudriñar en sí mismo; de meter el dedo en sus llagas para así saber qué infiernos y paraísos guarda en el laberinto de su interior, para así poder presentarse de cara al filo del cuchillo sin más miedos que los que reconoce de sí mismo.

10
Ene

Il gioco di coltello venezuelano, “Parada o Volteo”

In America Latina i sistemi di lotta sono di origine popolare, sono definiti da una storia comune di una regione che è stata colonizzata.

Il seguente scritto e parte della ricerca e della pratica dei membri della Fondazione Jebe Negro, organizzazione a cui appartengo e che organizza la proiezione del nostro lavoro in Europa.

Presentiamo il documento in spagnolo, la lingua originale.

Presto ci sarà in italiano e inglese.

“La serietà di un coltello che avanza è una verità di natura urgente e richiede un atteggiamento limite in tali circostanze. Sappiamo che al momento la lotta contro i coltelli per strada è più che valida e che non dobbiamo essere influenzati da falsi anacronismi, perché oggi la società non è meno violenta di ieri”.

EL JUEGO DE CUCHILLO DE JEBE NEGRO

Daniel Perales/Jugador del Patio de Jebe Negro

La tradición latinoamericana sitúa al cuchillo en la panoplia de armas criollas junto con la lanza, el machete de combate, el palo y el lazo. Tanto de uso cotidiano como herramienta hasta arma de guerra, venganzas, pendencias y pillaje.

El uso del cuchillo siempre fue materia de estudio para nosotros, estudio que quiere decir práctica y reflexión.

De esta manera nos encontramos con la esgrima argentina en donde desde niños los criollos se tiznaban los dedos con el hollín del caldero para tirarse viajes a ver quién marcaba un rumbo (marcar al otro simulando un corte), así, a manera de juego y de forma instintiva van explorando: vista, intenciones, técnicas y distancias en ese ejercicio maravillosos llamado “visteo”.

En Colombia el cuchillo es “punta pa´ bajo” y en Venezuela “punta pa´ rriba” siendo en Venezuela el uso de la punta un rasgo idiosincrático “la punta es la que mata” decían los viejos.

Es así como desde nuestra independencia se viene formando un cuerpo de conocimientos en donde la lanza aunque era de tres metros, se usaba sólo la punta y en muchos casos media punta, “mojar”. Así mismo con el machete, que se transformó de herramienta agrícola en arma de guerra, suprimiendo la curva y ganando bastante en longitud y sobre todo en punta. De esta manera se conforma una esgrima más de punta que de tajo, que se aglutinan en la figura del cuchillo.

Este cuerpo de conocimientos tiene estrecha relación con el juego de garrote venezolano y en tiempos posteriores a la guerra con el uso del chuzo carcelario y su método llamado “parada” o “volteo”.

El volteo también conocido como parada tiene como rasgo fundamental el uso de la punta aún a manera de tajo o corte, que se hace con la primera porción del arma o punta, usualmente las posiciones son perfiladas, prefiriendo la distancia larga o media. Tiene, como ha tenido desde la independencia, puntos específicos a atacar, si bien no es necesario poseer grandes conocimientos anatómicos, así pues, los costados, ya sea a nivel de los riñones donde está blando o “debajo del ala”, en las axilas, buscando pulmones y corazón, fueron blancos predilectos y buscados incluso suprimiendo cualquier corte intrascendente que no conlleve a un final definitivo del combate.

Dado este contexto, en Jebe Negro nos dimos la tarea de investigar donde había quedado el juego de cuchillo del estilo “curarigueño” o “trancaito” y no pudimos hallar si no figuras (técnicas) aisladas puesto que varios juegos se perdieron a principios de siglo XX por no haber sido transmitidos, tales como “el juego en el piso”, del cual tenemos técnicas pero no un juego completo, o “el juego de la lanza”. En el mismo proceso entendimos que no podía de hecho ser un calco o remedo de los garrotes puesto que el tipo de arma modifica totalmente las dimensiones del combate.

También observamos que independientemente del sistema practicado, cuando estamos en situación de combate tendemos a hacer lo mismo que cualquiera aún sin saber nada. Esto es perfilarse un poco, esconderse detrás del cuchillo y rezar porque todo salga bien o aprovechar alguna habilidad propia como la fuerza, la astucia o la velocidad, pero realmente sir resolver el asunto.

A partir de esas técnicas aisladas pudimos comenzar la práctica y toparnos con algunas técnicas del estilo “palo sangriento” que aparentemente si tienen una forma codificada de cuchillo que no hemos visto en su totalidad, pero que nos aportó enormes pistas de cómo podía ser el camino, pero aún faltaban piezas para armar el rompecabezas.

Así por experiencias personales y ajenas dimos con la parada carcelaria venezolana y el cuchillo callejero colombiano, este proceso de investigación y práctica ha sido compuesto por  múltiples entrevistas y abundante material escrito y visual. Esto fue la clave no sólo porque fue un serio y duro contacto con la realidad que nos permitió saber los límites de lo posible con un cuchillo y lo imposible de ejecutar.

La lógica del mercado comercial de las artes marciales nos muestra una grandísima cantidad de técnicas que se venden como definitivas o maravillosas y las cuales no son coherentes con la situación de duelo. “Nuestras líneas se distinguen de los drill por la presencia constante de la incertidumbre, sostenida en la atención (no alienada, no automática)  de cada ejecución; obligada por la peligrosidad invocada y despierta que hace de cada movimiento, aunque sea repetido, único, distinto en su momento de ejecución respecto al siguiente y al anterior. Si perdemos eso, se cae en la comodidad de la repetición automática del dril”, Onan Bonilla, Jugador del Patio de Jebe Negro.

La seriedad de un cuchillo que avanza es una verdad de naturaleza impostergable y exige una actitud límite ante tales circunstancias.

Sabemos que en los actuales momentos está más que vigente la pelea a cuchillos en la calle y que no debemos dejarnos influir por falsos anacronismos, pues la sociedad no es menos violenta hoy que ayer.

De estas ramas y de la necesidad vigente nace el juego de cuchillo de Jebe Negro.

En primer lugar de nuestro gentilicio en el parto de la guerra que azotó a nuestro país, lo que nos da total autoridad para opinar. Y en segundo lugar del juego de garrote como base del sistema de armas criollo, como manifestación cultural consolidada en particular del estilo “curarigueño” y “palo sangriento”.

Y en tercer lugar, la parada o volteo carcelario y callejero tanto venezolano como colombiano. A partir de esos elementos se origina un método que calza totalmente en los fundamentos del juego de palo venezolano,  conformando así un componente del sistema de armas venezolano. No hay nada en sus componentes que provenga de incorporaciones de artes marciales convencionales, así que estamos frente a un método sólidamente arraigado en nuestra identidad, como Venezolanos y Latinoamericanos. No describiremos las técnicas ni las dinámicas que se desglosan de estos fundamentos, pero sí diremos que abordamos el componente físico tanto como el psicológico o emocional por lo cual postulamos: sin el segundo el primero es inútil. Así que las dinámicas o ejercicios están siempre enfocados a la atención, la intención y la presencia, así como también a la soltura, la relajación, el equilibrio y la respiración.

Desde el punto de vista táctico abordamos sobre todo el manejo de las distancias empezando por el lejos o “afuera”  y encontrando en ese juego de intenciones la manera de “entrar” y tocar sin ser tocado. Por eso pensamos más o menos en cada corte como definitivo y no usamos protección para no perder el respeto al dolor, al arma y a la vida.

Es fundamental el manejo de la pisada como base de los desplazamientos en el sistema llamado “cuadro”, desarrollando lo que en otras disciplinas se conoce como “trabajo de pies”. También el cambio de mano como habilidad de luchar por los dos lados, con el consecuente aporte en términos de coordinación, lateralidad e inclusive de ejercicio neuronal al involucrar siempre a ambos lados del cerebro. La meta es alcanzar el estado en que las partes del cuerpo actúan solas e independientes pero danzando con la misma música.

Y finalmente la mirada como fundamento de intención, presencia y percepción. La mirada es toda una materia, su estudio se inicia desde las primeras lecciones. Es en la mirada donde se manifiesta la interioridad de los contendientes y el carácter de los mismos, siendo muchas veces factor decisivo en un combate de vida o muerte.

19
Dic

Riña a machetes

Los jugadores Daniel Perales y Augusto Jaramillo. Trabajó para el corto cinematográfico “El Silbón”.

16
Dic

La mia esperienza come giocatore di bastone venezuelano

Il percorso del corpo in difesa è un percorso in cui varie attività creative sono combinate con la ricerca e l’arte performativa. Il processo è una fonte di materia prima soggettiva, per la creazione e la costruzione di un’estetica / etica che consente di esprimere e presentare, posizioni politiche e modi di transitare l’incertezza della vita e le contraddizioni quotidiane che ci circondano e definire il nostro comportamento espressivo.