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28
Sep

El CHOQUE

Una mirada del encuentro de Europa con América.

Por Daniel Perales.

Hoy les acerco esta mirada de mi compañero de juego y co-fundador de Jebe Negro Daniel Perales; mirada que sostiene una práctica propia y continua en un cuerpo y espíritu que esta en constante búsqueda sobre la defensa, sus orígenes, sus verdades y contradicciones.

R.S.

EL CHOQUE

Con macanas, porras, garrotes, palos, mazas, lanzas, arcos y flechas, el choque fue terrible. Por otro lado la espada, el fuego, el caballo y las enfermedades. Desde las macanas aztecas guarnecidas en obsidiana hasta las espadas de Toledo se dieron cita en este momento histórico llamado conquista. Se sabe que en ocasiones el indígena se cortó las manos ingenuamente con esa vara de altísima tecnología llamada espada, pero también se sabe que los petos europeos en muchas ocasiones no resistieron el embate de la macana, la acción del clima, lo difícil del terreno y tuvieron que descartarlo definitivamente a favor de un jubón de algodón o lino prensado que a duras penas resistía las flechas.

Es en este terreno donde chocan dos civilizaciones con distintas concepciones de vida. Una de ellas con evidente ventaja tecnológica, experiencia y recursos en rol de conquista. Tal vez no contaban los europeos con que este lado del mundo estaba poblado por gentes de índole belicosa, que practicaban las formas de lucha y que tenían una concepción de la guerra elaborada y sofisticada.

No obstante de este choque salió arrollada la civilización defensora con el consecuente proceso de conquista.

La metamorfosis

Pronto el indígena aprendió a usar el caballo, el metal y el fuego, y el europeo temió a los nuevos usos que este daba a las viejas mañas. Estoques de siete cuartas en manos indígenas diezmaron las filas europeas. África da su aporte con millones esclavizados traídos a tierras americanas con toda una cosmovisión y cultura que incluye la guerra y las formas de lucha.

De esta forma y no de otra es decir con sangre estas culturas fueron dejando sus rastros en las otras y surge una especie nueva, adaptación y respuesta a las condiciones en que nace.

Al parecer de este lado del mundo, desde México a la Patagonia se prefirió una idea de combate, una concepción de la guerra, un tipo de arma, una ética y una estética particulares. Tenemos un hilo conductor que se sustenta en palabras como “juego”, “quite”, “cuerpo”, “punta” y también “lanza”, “garrote”, “machete”, “lazo”, “cuchillo”.

La idea de combate es defensiva, popular, surge en la necesidad de resistir. A falta de recursos solo tiene el propio cuerpo como primera y última línea de defensa. Por propia índole y estrategia se expone el cuerpo pero no para inmolarse si no para “quitarse” y sobrevivir. Es un combate de naturaleza flexible, pícaro y malicioso cargado de ritmo.

La concepción de la guerra es irregular, se adapta, es orgánica, asimétrica no se detiene tanto en las formas clásicas y si en los contenidos y el logro de los objetivos.

Quiere un soldado obediente pero inteligente, con un cuerpo y cerebro que le funcionen para tener criterio propio en cualquier circunstancia y poder valerse por sí mismo. Arrastra el combate al cuerpo a cuerpo para responder a la falta de recursos logísticos y armamentísticos.

Los tipos de armas son populares, casi se diría civiles que se vuelven armas en momentos de guerra; así que cuchillos, machetes, garrotes, lazos son la panoplia latinoamericana junto con la lanza que es la reina del combate. Dichas herramientas en tiempos de paz sufren modificaciones radicales, en tiempos de guerra, ganan tamaño, mucha punta y más peso, haciéndose el criollo un experto en su manejo.

El tipo de ética que se desprende es la del cuerpo desnudo que se muestra y hace presencia feroz. Así surgen faces como “la culpa no es del que echa el palo si no de quien no se lo sabe quitar” es una ética de cara al otro y que se sustenta en el encuentro, en la mirada, en la palabra, en la acción.

La estética es la de la sobre vivencia, predomina lo circular, el rodear el blanco, el vacío, es defensa antes que ataque. Es la poética de volver lo pesado liviano o casi etéreo y lo solido líquido.

Es la estética del centímetro y el milímetro, la de reírse en medio del miedo y la angustia. Es esa estética que ve lo bello en lo feo.

Es en fin este contexto de conquista y guerra quienes dan forma a un fenómeno cultural que se fue transformando de necesidad en manifestación cultural consolidada como son nuestros métodos de lucha latinoamericanos. La Capoeira en Brasil, el Juego de Garrote Venezolano, el Relancino Colombiano, el Machete Haitiano, Ladja en Martinica, el Stick Fighting en Trinidad, el Cuchillo Argentino, el Corvo Chileno. Son muestra de la riqueza cultural que poseemos, y como se asumió responder las interrogantes sobre la defensa.

La consolidación y ocaso

En el caso venezolano el proceso bélico se sostuvo hasta el siglo xx; con la consolidación de los estados nacionales americanos y el advenimiento de las repúblicas las situaciones de conflicto fueron acabando, no así los hombres que participaron en ellas y sus saberes.

Es así como comienzan a ser enseñados los métodos de lucha en un contexto totalmente civil, comienza a consolidarse la figura de los “maestros” e inclusive surgen escuelas cosa inédita hasta ese momento. Se popularizan las formas de lucha y surge la figura del guapo, valentón o malandro, malevo etc.

Paradójicamente el momento de mayor auge también es el de su declive en vista de lo veloz que avanzaba el siglo xx, la modernización.

Resurgimiento

Hemos visto en los últimos años en especial en occidente un resurgimiento de los métodos de lucha no orientales.

En toda Europa y los Estados Unidos hay un viraje hacia sus propios métodos de lucha como la esgrima antigua o el combate con bowey knife.

En el caso latinoamericano la capoeira tiene millones de practicantes en todas partes del mundo mientras que otros métodos como el garrote venezolano son prácticamente desconocidos, cosa que supone cierta ventaja en términos de lo virgen que aún se mantienen algunos de estos sistemas.

También el creciente nivel de violencia hace buscar a las personas alternativas para defenderse encontrando en los métodos propios una fuente técnica y vivencial como quedan pocas.

15
Sep

Venezuelan weapons games system – Performance Art Defense

El Juego De Garrote Venezolano, o Juego de Palos como también se le conoce, es un tipo de esgrima popular-campesina que es empleada para la defensa personal. Es originaria de Venezuela y tiene una antigüedad mayor a los 200 años; se ejecuta con palos/garrotes de madera que oscilan entre 70 y 90 cms de largo y con un grosor de 1 a 2 cms. Su dinámica gira en torno a los ataques y defensas que son ejecutados con el cuerpo provisto de un garrote y pudiéndose emplear cuchillos y machetes, o también con el cuerpo desarmado.

Al tener un origen popular se sitúa dentro de la historia, cultura, valores y saberes populares que forman parte de la identidad venezolana. Es así que en el repertorio de las variadas manifestaciones culturales tradicionales venezolanas se puede encontrar el conocido baile “El Tamunangue”, el cual incluye en su performance la “batalla” en la que se hacen escenificaciones que referencian al Juego de Garrote, aunque hay que destacar que este sistema de lucha, a diferencia del Tamunangue, no emplea música ni se incorpora a ninguna devoción religiosa y no es una coreografía si no un sistema de defensa.

The Venezuelan Truncheon Game, or Game of Sticks as it is also known, is a type of popular-peasant fencing that is used for self-defense. It is originally from Venezuela and is older than 200 years; It is executed with sticks / sticks of wood that oscillate between 70 and 90 cms in length and with a thickness of 1 to 2 cms. Its dynamics revolves around the attacks and defenses that are executed with the body provided with a club and being able to use knives and machetes, or also with the body disarmed.

Having a popular origin is located within the history, culture, values and popular knowledge that are part of the Venezuelan identity. Thus, in the repertoire of the varied traditional Venezuelan cultural manifestations one can find the well-known dance “El Tamunangue”, which includes in its performance the “battle” in which stagings are made that refer to the Garrotte Game, although it is necessary to note that this system of struggle, unlike the Tamunangue, does not use music or incorporate any religious devotion and is not a choreography but a defense system.