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27 enero, 2018

Encuentro en Sicilia

por Roberto Santaella

Texto redactado días antes del encuentro internacional en Sicilia, Italia. Actividad organizada por el Maestro Giuseppe Bonaccorsi.

“Agli amici che incontreremo questo fine settimana. Vi mostro una parte della mia filosofia di vita e come assumo il gioco venezuelano di armi.

Assumendo la ricerca dell’origine delle mie paure e della mia violenza; capire che “la violenza” è una forza vitale che possiamo adattarla comprendendo la sua origine primitiva e spingendo la sua energia in termini di trasformazione di se stess..”.
frammento della scrittura in spagnuolo.

Durante años la práctica de artes marciales la he conjugado con el explorar el cuerpo, comprender que puedo hacer desde los físico asociado al performance art y la investigación.

Entenderse a sí mismo como un organismo que contiene y proyecta lo social ha sido un proceso de revelar que hay dentro de mí de esos espacios donde nos desenvolvemos y que a su vez nos envuelven de signos, significados y significantes.

El proceso hoy me lleva a preguntarme cosas en torno a la defensa y a la integridad física, pensar y sentir la violencia y el asumir el portar un fiyo; en la cultura Argentina, cuchillo pequeño usado por los gauchos, el vocablo viene de fiyingo, castellano antiguo.

Me pregunto: ¿Por qué portar un arma? ¿Cómo portar esa arma? ¿Qué busco? ¿Qué espero? ¿Qué debo hacer con el fiyo? ¿Por qué lo necesito?. O ¿Porque necesito portar un arma?

Problematizar y encontrar las respuestas es una experiencia de cada quien. Experiencias que vivencia el ser a través del escudriñarse y conocerse para ocuparse de sí.

Escudriñar el ser en su integridad es una forma de vida que me ha enseñado el Juego de Armas Venezolano y la conjugación de disciplinas filosóficas y artísticas, así como los estudios de performance e interculturalidad.

Indagar es un factor del proceso creativo que he transitado los últimos años y el cual valora el proceso más que el producto final.

Ese investigar se soporta en el exponerme a mí mismo ante mi propia mirada critica y objetiva de mis propias singularidades, virtudes y sobre todo mis miserias; es ese el proceso que realmente genera una corporalidad defensiva.

Portar un cuchillo, navaja, bastón o palo, así como manejarlo majestuosamente con alta destreza motora, no garantiza que estés preparado para una situación de vida o muerte (en lo personal creo que nuestro andar jamás nos prepara para el morir y es ese el trabajo real de una vida o varias), ni tampoco empuñarlo con dignidad y responsabilidad.

La lógica del mercado, los imaginarios colectivos producidos donde la guerra genera héroes e historias a engrandecer la superioridad basada en una cultura de la muerte, o la supremacía por la fuerza, la conquista; no es el legado que quisiera dejarle a mis sobrinos y nieta, de allí el confrontarme a mi mismo.

Es por esto, que iniciar un camino de introspección de uno mismo asumiendo lo doloroso que puede ser, lo difícil que es desnudarnos ante nuestros propios egos y todas las contradicciones que eso implica; es la senda que he decidido caminar.

Concebir esta forma de caminar en la vida es consecuencia de profundizar e intentar trascender lo aprendido del juego de armas venezolano; fundamentos como: Presentar el cuerpo para protegerlo, exponerlo dando blanco al otro u otra frente a uno, es una noción fundamental de la defensa y las estrategias y tácticas a desarrollar en los terrenos de la Riña. El fundamento de exponerse, presentarse y dar ese blanco; ha generado un proceso en los últimos años que ha trascendido. La introspección, la narración de uno mismo es a lo primero que debemos exponernos, mostrarnos es a nosotros mismos a través de procesos de reflexión critica y creativa que permita la evaluación de nuestro propio comportamiento, de nuestras expresiones cotidianas. Preguntarnos: ¿en que se soportan esas expresiones? ¿De dónde provienen determinadas conductas, y formas de relacionarnos?

Caminar teniendo como brújula este fundamento ha transformado el proceso de entrenamiento físico y aprendizaje del Juego de Armas Venezolano en un proceso de exploración y resignificación de mi propia psicología, emociones y comportamientos, de valorar y comprender otras maneras de codificar actuaciones, el proceso de entrenamiento es permanente, es una forma de vida que tiene una dimensión psicofísica que en expresiones culturales y contextos determinados valen más que tener fuerza o velocidad en una situación de riesgo físico.

Asumir la búsqueda del origen de mis miedos y mis violencias; comprender que “la violencia” es una fuerza vital que podemos apropiarnos de ella comprendiendo su origen primitivo y canalizando su energía en función de la transformación de uno mismo, es el performance más complicado de gestar, pero es el que equilibra la relación entre lo singular y lo social.

Es oportuno resaltar que epistemológicamente, la palabra “violencia” proviene del Latín Violentia y comparten raíz con vigor, fuerza, y se compone con el vocablo Olentus (abundancia). Podríamos inferir que violencia es Vigor en Abundancia. Relacionado a Vital.

Lo primero con lo que me encuentro es que muchas veces la primera agresión violenta que generamos es hacia uno mismo y luego a las personas cercanas. Evadirnos, dispersarnos de lo que contenemos adentro es una agresión a nuestro propio desarrollo y plenitud como seres humanos, al igual que el desbordar nuestro hacer por conseguir los sueños o metas auto definidas y arrollar la otredad que nos envuelve y nos define como singularidad es otra forma de agresión.

Las reflexiones presentadas aquí suenan fáciles de enunciar, pero ha costado sangre en un duelo a cuchillos con mi otro Roberto (infinitos yo que se guardan en mí) se ha convertido en materia para la creación de nuevas formas de relacionarse con otras personas, de comprender los comportamientos que otras personas desbordan sobre uno y los seres queridos.

En los últimos meses este juego de armas ha empezado a jugar con interrogantes que llevo dentro. Creo que ese proceso de preguntar y responder se constituyen realmente en el arma que necesito portar, da origen al Cuerpo Defenso.

La filosofía surge de esta búsqueda de respuestas a múltiples interrogantes acerca del sentido de la vida, podría decir: Que me conducen mis curiosidades. Es desde aquí que el proceso creativo por el que transito asocia diversas disciplinas y perspectivas filosóficas.

Esto responde a generar mi propio andar y hacerme el encontradizo para luego compartir lo aprendido.

R.S. agosto 2017.

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